La Auditoría de Cumplimiento es una herramienta que permite determinar en las organizaciones el nivel de cumplimiento regulatorio, corporativo, fiscal, gubernamental o privado.

Permite evaluar, asesorar y dar seguimiento al cumplimiento de las obligaciones aplicables, identificar riesgos y verificar que las operaciones financieras, administrativas y económicas se desarrollen de conformidad con las normas, políticas y procedimientos establecidos.

¿Cómo se realiza una Auditoría de Cumplimiento?

Se lleva a cabo mediante la revisión y evaluación de la documentación legal, técnica, contable, financiera y administrativa que respalda las operaciones de una organización.

El proceso permite determinar la viabilidad y adecuación de los procedimientos utilizados, evaluar los mecanismos de control existentes e identificar oportunidades de mejora.

Etapas de la Auditoría de Cumplimiento

PREGUNTAS FRECUENTES

Se revisan las normas y regulaciones aplicables a la organización, políticas y procedimientos internos, documentación legal y contractual, registros contables y financieros, obligaciones fiscales, sistemas de control y demás procesos relacionados con el cumplimiento de sus obligaciones.

Permite identificar oportunamente incumplimientos y riesgos, fortalecer los controles internos, reducir la exposición a sanciones y contingencias, mejorar los procedimientos y proporcionar mayor seguridad a la dirección para la toma de decisiones.

Es recomendable realizarla de manera periódica y especialmente ante cambios regulatorios, procesos de reorganización, incorporación de nuevas actividades, observaciones de organismos de control o cuando la organización necesita conocer su nivel real de cumplimiento.

Se obtiene un informe que presenta los aspectos evaluados, los hallazgos y riesgos identificados, las observaciones correspondientes y las recomendaciones orientadas a corregir desviaciones y fortalecer el sistema de cumplimiento.

La Auditoría de Cumplimiento está dirigida a organizaciones que necesitan evaluar de manera independiente el cumplimiento de sus obligaciones legales, regulatorias, contractuales y de sus políticas internas.

Es especialmente recomendable para:

  • Empresas y organizaciones sujetas a regulaciones específicas.
  • Directorios, consejos de administración y órganos de gobierno.
  • Entidades que necesitan verificar el cumplimiento de políticas y procedimientos internos.
  • Organizaciones que atraviesan procesos de reorganización o cambios en su estructura.
  • Empresas que requieren identificar riesgos de incumplimiento antes de una inspección o fiscalización.
  • Organizaciones en las que existan posibles conflictos de intereses entre directivos, administradores, funcionarios o partes relacionadas.
  • Entidades que necesitan una evaluación independiente ante denuncias, irregularidades o posibles incumplimientos.
  • Organizaciones que requieren fortalecer la transparencia, el control interno y la rendición de cuentas.